03/06/2019 |
Mediación medioambiental, la herramienta clave para su sostenibilidad
Si tomamos la definición de medio ambiente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Humano (Estocolmo, 1972) —“el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos o indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas”—, vemos que esta cuestión va más allá de la propia naturaleza.

El medio ambiente es un bien universal en el que el ser humano se ha erigido como su protector, a la vez que su subsistencia y la del resto de seres vivos, dependen de su equilibrio. Si nos centramos en esta visión global, no encontraríamos conflictos que deberíamos resolver, pues parece que tuviéramos un fin común que transcendiera a nuestros intereses particulares y que hiciera por evitar conflicto alguno con el fin de cuidar el medioambiente que nos sustenta, pero como en cualquier otro área en la que el ser humano se encuentre inmerso, el conflicto existe pues lo genera su propia humanidad, y el fruto de su convivencia dentro de ese medioambiente, por lo que negarlo solo nos hace más vulnerables ante el conflicto.

Natividad Buceta, ingeniera de montes y mediadora, nos explica que la naturaleza de los conflictos medioambientales es cambiante y no conoce fronteras, afectando a diferentes colectivos públicos y privados, locales, regionales, nacionales e internacionales. Las causas que los originan son también muy diversas (técnicas, políticas, administrativas,…). En la mayoría de los conflictos medioambientales la verdadera causa es una falta de información y comunicación entre las partes, por tanto reconocer la pluralidad de componentes que intervienen y forman parte de nuestro entorno, supone reconocer la complejidad de la gestión de los conflictos medioambientales. Conflictos con un alto contenido social.

Natividad Buceta, ingeniera de montes y mediadora, nos explica que la naturaleza de los conflictos medioambientales es cambiante y no conoce fronteras

Siendo la mediación la herramienta universal diseñada para resolver conflictos de forma asistida, ¿cómo nos ayudaría la mediación específicamente en el conflicto medio ambiental? Buceta nos explica que los distintos actores que intervienen en un conflicto medioambiental con diferentes percepciones de la realidad, con intereses y necesidades en muchas ocasiones contrapuestas requieren de herramientas de calidad en resolución de conflictos que ayuden a las partes de diferentes formas: a escucharse, a legitimarse, a generar o a regenerar la confianza perdida y que faciliten la búsqueda de soluciones consensuadas. Por ello recalca la necesidad de un modelo participativo estandarizado de referencia para gestionar un conflicto, siendo siempre conscientes de que cada caso es único, con sus peculiaridades y grupos de interés involucrados.

Como hemos comentado la mediación medioambiental está relacionada con la calidad de vida de las personas y su entorno, pero también somos conscientes de que muchos conflictos medioambientales tienen una difícil solución a corto y medio plazo, ¿cuál es entonces la causa fundamental de esta difícil resolución? En opinión de Natividad Buceta la dificultad se basa en la incapacidad de acometer una pronta intervención, pues en la mayoría de las circunstancias no reconocemos el conflicto, esperando se resuelva solo, y en muchos casos lo negamos, por ello recomienda la mediación como ayuda temprana en la escalada del conflicto, transformando las relaciones, evitando que éste crezca y se produzcan impactos mayores en el medioambiente y las partes involucradas, con el consiguiente desgaste emocional y repercusión económica. Por tanto, identificar y delimitar el conflicto medioambiental con una mirada amplia y diversa, permitirá reconocer que es parte del problema y aquello que queda fuera del debate, y ayudará a conocer sus causas y efectos.

Podríamos decir entonces que una actitud proactiva reduce los problemas encubiertos y evita el impacto ambiental, resuelve antes, creando oportunidades de negociación beneficiosas para las partes y para sus territorios.

Es cierto que la evolución de la educación medioambiental en España desde finales del siglo pasado ha ido calando y generando una sensibilización con nuestro medio ambiente, y temas como la sostenibilidad, el cambio climático, las energías renovables han generado una nueva conciencia medio ambiental sensibilizada con estos riesgos. Es por ello que somos conscientes de todo el camino que queda por recorrer en el ámbito de la mediación medioambiental dada la importancia que están tomando estos asuntos en los últimos años.

La tarea tiene su complejidad, aunar distintas voces, reconociendo la visión de los otros, pasar de posiciones a intereses, con distintas interpretaciones, requiere de en un entorno en el que interactúan poderes públicos, administraciones, particulares y grupos sociales. Es realmente un proceso vivo y cambiante, que requiere identificar desde el inicio a los diferentes participantes, agentes involucrados en el conflicto, y realizar un análisis de la situación actual del problema con la ayuda de los expertos medioambientales adecuados de una forma imparcial y objetiva, y con protocolos de actuación adecuados.

Por todo ello, concluiríamos diciendo que la figura del mediador rodeado de un equipo multidisciplinar, como facilitador neutral generando un clima de trabajo y entendimiento favorable para las partes implicadas, sería una necesidad actual que debemos cubrir para que finalmente el medioambiente sea un bien de todos, cuidado por todos, de forma empática.

 

Beatriz Rodríguez de la Flor de Marcos, mediadora civil y mercantil y arquitecta técnica. Colabora Natividad Buceta, directora de Empathia, ingeniera de montes y mediadora.