Las profesiones señalan al urbanismo sostenible como el único posible y necesario para garantizar el futuro

Día Mundial del Urbanismo – 8 de noviembre

 

A iniciativa del Instituto Superior de Urbanismo de la Ciudad de Buenos Aires, en 1949 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 8 de noviembre el Día Mundial del Urbanismo como fecha para recordar acciones necesarias para el bien común en las comunidades urbanas.

Bajo el mismo propósito están trabajando desde el año 2018 las profesiones colegiadas que conforman el Grupo de Trabajo de Urbanismo Sostenible, coordinado por la presidenta del Consejo Superior de Arquitectos, Marta Vall-llossera y el presidente del Consejo General de la Arquitectura Técnica, Alfredo Sanz Corma. En el seno de este grupo, han sido muchas las reflexiones que han brotado del ecosistema profesional colegiado vinculadas al logro de la sostenibilidad en las políticas de desarrollo urbano, además de constituir un método de trabajo y un proceso para todos los actores, públicos y privados, que intervienen en las ciudades y que buscan un desarrollo equitativo, inclusivo, justo y sostenible desde sus distintos campos de actuación, en coherencia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11.

Tras un Octubre Urbano, las profesiones colegiadas quieren señalar en este Día Mundial al urbanismo sostenible como el único posible en el futuro que necesitamos, donde el bienestar y el mantenimiento de la vida sea la prioridad absoluta.

 

Ámbitos científico, económico y jurídico

Facetas de interés como la geotermia somera, la puesta en valor de lugares de interés geológicos en ámbitos urbanos o la mitigación de procesos geológicos activos, como inundaciones, desprendimientos o riesgos costeros, son propuestas provenientes del ámbito profesional científico para aproximarse al logro de un urbanismo sostenible real y efectivo.

Desde el ámbito económico además se advierte la necesidad de tener en cuenta que el diseño de la ciudad influye en la correcta distribución de los servicios imprescindibles para la ciudadanía, por lo que consideran recomendable un análisis de pensamiento económico y financiero que contenga un escenario programado. De esta manera, podrán tomarse decisiones eficaces y eficientes.

Abogar por el transporte sostenible, la economía circular y los ecosistemas urbanos con zonas más verdes y respetuosas con el medio ambiente, así como optar por edificios más accesibles, pero sobre todo, más humanos, son ingredientes ineludibles, según el ámbito profesional jurídico, para diseñar ciudades de proximidad.

 

Ámbitos sanitario, social y arquitectónico

Se trata de abandonar el modelo disperso, tal y como se está llevando a cabo en otros lugares de nuestro planeta, aquellos que apuestan por la ciudad de los 15 minutos, de manera que servicios profesionales como los sanitarios sean más accesibles, seguros y racionales. Para ello, es preciso también superar barreras deshumanizadas, especialmente insalvables para las personas vulnerables.

Al mismo tiempo, facilitar entornos que promuevan la actividad física, en condiciones de equidad, lo que desemboca en el favorecimiento de la calidad de vida y la mejora de la salud en cualquier colectivo, específicamente en el caso de las personas mayores.

Es desde el ámbito de la arquitectura desde el que se traslada la ventaja de imaginar nuevos espacios con la aportación de soluciones creativas, sostenibles, innovadoras y eficaces a los problemas y retos actuales. Para ello, es oportuno valorar que las estrategias urbanas aúnen el impulso de la rehabilitacion como motor de la recuperación con los objetivos colectivos para conseguir el equilibrio medioambiental, social y económico.

 

Ámbito ingeniería técnica

Si hablamos del aumento de las zonas verdes, el ámbito de las ingenierías técnicas resalta, que no hay que limitarse a plantar más árboles, sino analizar cuáles son las especies que se van adaptar mejor al clima futuro y también al tipo de biodiversidad que puedan atraer, así como a las necesidades de la comunidad que habita el entorno. Por ello, se necesita planificación, mantenimiento, una buena elección de especie y una óptima comunicación con la ciudadanía.

Precisamente la planificación urbanística con estudios más detallados del desarrollo de las poblaciones redundará en un mejor dimensionado de los servicios urbanos necesarios y más correcto en cuanto a infraestructuras aledañas. El uso de las nuevas tecnologías permitirá constituir ciudades más conectadas e inteligentes, con menor burocracia administrativa y confiables en sus profesionales, quienes actúan bajo los principios de responsabilidad individual y ética profesional.

 

Reflexiones y planteamientos a tener en cuenta, pues emergen de un entorno holístico y multiprofesional que no deja de preocuparse y sobre todo, ocuparse, de manera común y constante por el futuro que necesitamos: aquel que ponga la vida en el centro de un planeta que nos está pidiendo que colaboremos con su recuperación o acabará expulsándonos.

 

 

 

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