Las profesionales reclaman una participación justa y un reconocimiento efectivo en todos los ámbitos

Unión Profesional organiza en el marco del Día Internacional de las Mujeres, un encuentro sobre Igualdad y Profesiones

 

En línea con el Plan Estratégico de Unión Profesional, ayer se celebraba en el Círculo de Bellas Artes una jornada en formato conversatorio bajo el título Igualdad y Profesiones. Moderada por la coordinadora técnica del Grupo de Trabajo sobre Igualdad, Elisa G. McCausland, la mesa redonda contó con la presencia de la Secretaria de Estado para la Igualdad, Soledad Murillo, la catedrática María Emilia Casas, la presidenta de Unión Profesional, Victoria Ortega y la astrofísica Eva Villaver.

La primera cuestión planteada posaba la atención en el momento en el que las cuatro invitadas se percataron de la ausencia de igualdad de género en sus respectivas trayectorias profesionales. Precisamente esa «toma de consciencia» fue el elemento común que quiso resaltar la Presidenta del Tribunal Constitucional durante los años 2004 al 2011, María Emilia Casas, para después detenerse en la necesidad de insistir en la «educación y formación en igualdad», que solamente se conseguirá de manera real «sin la discriminación».

Para Eva Villaver, la responsabilidad se encuentra en la ruptura de estereotipos: «a las niñas se las educa en la perfección y a los niños para que se atrevan y que se equivoquen». De ahí que unas y otros se decidan por ejercer profesiones diferentes.

Al hacer balance sobre su trayectoria profesional, la presidenta de UP, Victoria Ortega, destacó el «asombro» que despertaba si una mujer sabía sobre su campo profesional, así como «la sensación de que a la mujer profesional había que buscarla muy concienzudamente». La igualdad es para Ortega una cuestión cultural, cuya ausencia tiene como una consecuencia más relevante la pérdida del talento del 50 % de la población.

La secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, aportó una visión sociológica de la cuestión, dando importancia a la necesidad del ser humano de sentirse reconocido dentro de un grupo social, lo que fácilmente ocurre con los hombres, en cuyo grupo prima el mutuo reconocimiento. La mujer no goza de ese tipo de reconocimiento, lo que está vinculado a la escala de poder y a su vez, a la visibilidad de la mitad de la población: «En la sociedad no representamos una escala de poder y eso afecta a la visibilidad de la mujer».

En qué punto estamos

Con respecto al momento actual, María Emilia Casas cree que el machismo no es tan evidente como lo fue en épocas anteriores, lo que no significa que haya dejado de existir, «hoy el formato es más sibilino». El punto de inflexión lo situó en la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, entorno en el que sigue siendo notable la presencia de «una desigualdad lacerante».

Para la presidenta emérita del Tribunal Constitucional, la discriminación por razón de género es una «cuestión sistémica», cuyos progresos en positivo se producen con mucha lentitud, siendo necesaria llevar a cabo la reciente propuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): la medición del trabajo que soportan las mujeres y que durante años no ha sido visibilizado, aunque haya contribuido al crecimiento económico, esto es, aquellas tareas que tienen que ver con los cuidados.

Temas como la corresponsabilidad o los horarios fueron también expuestos durante el conversatorio sobre Igualdad y Profesiones.

«La discriminación la percibe quien la padece», comentaba Victoria Ortega, para después hacer hincapié en la necesidad de atender al lenguaje, a través del cual se producen sesgos de manera, en muchos casos inconscientes, pero suficientemente dañinos y perseverantes en el tiempo para la mencionada mitad de la población.

En el tiempo de debate, las contertulias estuvieron de acuerdo en fomentar la ejecución de los planes de igualdad, así como de la normativa aprobada en el 2007.«Las empresas tienen que pensar si contratan tiempo o talento», recomendaba Soledad Murillo.

De izquierda a derecha, Elisa McCausland, María Emilia Casas, Soledad Murillo, Victoria Ortega y Eva Villaver

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