La Unión Europea avanza en sus acuerdos de comercio internacionales a pesar del clima de guerra comercial

19ª Comisión Consultiva de Negociaciones Comerciales Internacionales

El 13 de junio se desarrolló la 19ª Comisión Consultiva de Negociaciones Comerciales Internacionales organizada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Presidida por la secretaria de Estado, Xiana Méndez, la reunión giró en torno a glosar el estado de las negociaciones y acuerdos comerciales que lleva a cabo la Unión Europea (UE), el curso de la relación para lograr un nuevo tratado con EE.UU. y, más en concreto, el potencial del acuerdo de la UE con Japón.

 

España mejora su posición comercial y refuerza su apoyo para acuerdos sostenibles

En su intervención inicial, Méndez puso en valor el desempeño comercial de España al afirmar que «es una economía muy volcada al exterior» cuyo grado de apertura actual, medido como la suma de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios sobre el PIB es del 66%, 20 puntos porcentuales más que en el 2009. Este porcentaje es superior al de los países de nuestro entorno como Italia, Reino Unido y Francia, y solo estamos por detrás de Alemania. Igualmente, la cuota sobre el comercio internacional de bienes y servicios que representa nuestro país es del 1,99% frente al 1,65% que pesamos en el PIB mundial. Una mejora de magnitudes que se debe, en buena medida, a la transformación experimentada por el sector exportador en los últimos años que cuenta actualmente con 52.000 empresas que operan regularmente con el exterior. A su juicio, se está realizando una correcta estrategia de internacionalización que posibilita una mayor competitividad al apostar por mercados potentes fuera de la UE, lo que reduce la dependencia coyuntural en las empresas. Con todo, a pesar de los avances en la diversificación geográfica, señaló que esta aún es una «asignatura pendiente». Además, en el 2018 se batió un récord en la recepción de Inversión Extranjera Directa (IED) neta en España con más 43.600 millones de euros. En cuanto a las líneas esenciales de la política comercial española, Méndez refirió el compromiso de respaldar «acuerdos profundos y globales». Es decir, muy ambiciosos dentro de la agenda comercial de la Comisión Europea. En ellos, los capítulos de desarrollo sostenible juegan un papel esencial en lo relativo a la protección de los derechos laborales, medioambiente, la igualdad de género o la lucha contra la corrupción.

 

Lento avance de las negociaciones para lograr un acuerdo comercial entre EE.UU. y la UE

Por su parte, el actual contexto de «guerra comercial» que apuntó Méndez en el que el panorama internacional se ve afectado debido a la escalada arancelaria iniciada por EE.UU. frente a China en marzo del 2018, está produciendo una serie de movimientos de negociación. Recientemente se paraban las conversaciones entre ambos gigantes tras varios meses de acercamiento y, en paralelo, han surgido otra serie de conflictos entre la UE y EE.UU. como son los aranceles al acero y al aluminio, la amenaza sobre el sector de los automóviles, el antidumping y antisubvención de la aceituna negra, el reciente anuncio de imposición de aranceles sobre Airbus en una disputa con Boeing, o las sanciones extraterritoriales de la ley Helms Burton que aplica el embargo americano a Cuba. A pesar de la incertidumbre, prosigue un cauce de diálogo entre ambas partes iniciado en julio del 2018 para cerrar un acuerdo comercial que no sería como el frustrado TTIP y tendría un impacto más limitado. Aún así, sería interesante rescatar parte del trabajo realizado en el TTIP conforme recordó. Este nuevo tratado estaría centrado en el comercio bilateral de productos industriales sin aranceles, incluidos los automóviles, y en fomentar un diálogo sobre normas para facilitar el comercio y reducir los obstáculos burocráticos. Por ende, no habría sectores de servicios implicados. Sin embargo, según Méndez, «no hay un buen ritmo de estas negociaciones y se entiende que no es la prioridad de EE.UU. actualmente». En otro plano, desde el 2017, se trabaja en lograr un compromiso trilateral entre EE.UU., Japón y la UE para hacer frente a los desafíos del comercio multilateral. En todo caso, su progreso es aún más lento.

 

Estado de los acuerdos comerciales que negocia la UE

A continuación, José Luis Káiser, director general de política comercial y competitividad, expuso el estado actual de las negociaciones comerciales de la UE con diversos países. Acentuó que el clima internacional dificulta el comercio, la inversión y la producción mundial. Y, aunque a corto plazo pueda suponer un rédito positivo para EE.UU. razonó que lo previsible es que finalmente sean los propios productores estadounidenses los que soliciten revocar esta política ante el aumento de los costes de diferente índole que supondría mantenerla. De todas formas, la próxima campaña electoral presidencial de EE.UU. dificultará este movimiento. Por otro lado, sobre la Organización Mundial del Comercio (WTO, en inglés), recordó que EE.UU. lleva dos años bloqueando la renovación de los jueces del órgano de apelación al considerar que se extralimita en sus actuaciones y que habría perjudicado los intereses americanos en ocasiones anteriores. Cabe señalar que este órgano establece una segunda instancia para la solución de dispuestas en materia de política comercial. Formado por tres jueces, si no se renuevan, a partir de diciembre del 2019 solo quedará un juez con plenos poderes para tomar decisiones, con lo que el órgano dejaría de ser operativo. Ante este hecho, la última propuesta de la UE que se está tratando es establecer un sistema de arbitraje voluntario que deben acordar país a país cuando presenten un panel ante el órgano de primera instancia de solución de diferencias en caso de recurso.

Sobre los tratados, en primer lugar, mencionó que el acuerdo CETA entre la UE y Canadá, en vigor provisional desde septiembre del 2017, aún queda pendiente de ser ratificado para su entrada en vigor definitiva  por algunos países de la UE, entre los que ya no se encuentra España al ratificarlo en octubre de ese año.

Con el acuerdo entre México y la UE, que data del año 2000, se ha modernizado y en abril del 2018 se alcanzó el compromiso político. Se favorecerá que el 99% de los productos intercambiados estarán libres de aranceles, y se incluyen disposiciones sobre la liberalización del intercambio de servicios. En este momento, el acuerdo se encuentra en fase de revisión y traducción legal. Una vez finalizado, deberá someterse a la aprobación del Consejo Europeo y la Eurocámara. Situación que quizás pueda retrasarse ante el cambio de comisarios que se producirá en octubre por las elecciones europeas. Se espera que el acuerdo entre en vigor a finales de este año o principios del 2020. Otras disposiciones del acuerdo que son de competencia conjunta entre la UE y los países miembros.

Con el acuerdo entre Singapur y la UE, citó que fue sobre el que el Tribunal Superior de Justicia Europeo se pronunció para diferenciar en estos acuerdos las materias que son objetivo exclusivo de competencia comunitaria y objeto de competencia compartida de los Estados miembros. Actualmente, para que entre vigor, en materia comunitaria solo resta la aprobación de la verificación del sistema de protección de indicaciones geográficas europeas, algo que se espera a principios del 2020. Mientras, en la parte de protección de inversiones queda que los países miembros lo ratifiquen en sus parlamentos nacionales. De este acuerdo, destaca las oportunidades en servicios e inversiones y los procedimientos para el reconocimiento de títulos profesionales, entre otras cuestiones.

El acuerdo entre Vietnam y la UE se encuentra en una fase más retrasada que con Singapur. Separado en dos acuerdos, su firma se espera en los próximos meses por el Consejo Europeo. Quizás, en junio, septiembre u octubre. A iniciativa de otros países como España se está pendiente de que Vietnam ratifique o al menos tenga el compromiso de cumplir las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo. Con todo, se espera que el acuerdo en su parte comercial pueda entrar en vigor en el 2020, mientras que en la parte de protección de inversiones habrá que esperar la ratificación de los parlamentos nacionales de los Estados miembros de la UE.

Por otro lado, las negociaciones entre la UE y el bloque Mercosur parecen acercarse a su final después de 39 rondas de negociación. Según Káiser, se ha avanzando mucho desde que la nueva administración brasileña se comprometió con el acuerdo. Y, si bien, aún existen detalles en materia agroalimentaria respecto a los intereses defensivos y en temas industriales, como el automóvil, acerca de los intereses ofensivos de la UE, «existe una ventana de oportunidad en las próximas semanas para cerrar el acuerdo».

En cuanto al Brexit, apuntó la nueva etapa que se abre en la política con la dimisión de Theresa May que a juicio de Káiser incrementa las posibilidades de que la salida de Reino Unido se produzca sin acuerdo el 31 de octubre de este año. Ello podría evitarse, siempre que el nuevo primer ministro del partido conservador consiga renegociar un nuevo acuerdo con la Comisión Europea a pesar de que esta se muestra inflexible, el Reino Unido solicite la desactivación del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, o se logre una nueva prórroga. Como argumentaba Káiser, las tres cuestiones que plantea el Reino Unido no son compatibles entre sí: «salir del mercado único y de la unión aduanera pero con ausencia de fronteras entre las dos Irlandas y que haya un brexit para todo el territorio del Reino Unido». Sea cual sea su desenlace, apuntó que el Reino Unido es un socio clave para España en materia de servicios y que la finalidad de la administración española es mantener los lazos comerciales y económicos. Además, recordó la relevancia de que se continúen desarrollando planes de contingencia por las empresas ante cualquier escenario de salida.

 

Sobre el potencial del acuerdo con Japón

Finalmente, Rocío Frutos, subdirectora general de Política Comercial de la Unión Europea, abordó el potencial del acuerdo comercial que alcanzaron la UE y Japón, en vigor desde el 1 de febrero del 2019. Entre los datos más relevantes, se espera que las exportaciones de España al país nipón se incrementen y que dentro de las principales ventajas están las medidas no arancelarias. En servicios e inversiones hay que señalar que habrá más oportunidades en servicios a empresas y servicios financieros, entre otros. Todo ello, junto con una mejora de la movilidad de los trabajadores sobre la que contempla el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, e inglés).

 

Acuerdos de reconocimiento de títulos profesionales de España con otros países

En el turno de preguntas, desde Unión Profesional se planteó la cuestión de los acuerdos de reconocimiento de títulos profesionales y grados académicos de educación superior terciaria que España tiene con Argentina, Chile y Colombia en relación a las dificultades que algunos profesionales, pertenecientes a miembros de Unión Profesional, encuentran para poder ejercer en cada país. Asimismo, se preguntó si actualmente se negocian otros acuerdos similares con otros países. Como respuesta, Káiser y sus colaboradores trasladaron que hay mayor relación con Chile en la medida que también se negocia un acuerdo comercial con la UE. Además, emplazaron a consultar con el Ministerio de Educación acerca de las dificultades de acceder el ejercicio manifestadas por algunos profesionales.

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