Emprendimiento y profesiones colegiadas

Por fin estamos de moda. Me refiero a los emprendedores y, dentro de ellos, más concretamente, a los profesionales que cada día desde sus despachos, clínicas, estudios y oficinas prestan sus servicios a la ciudadanía.

Afortunadamente desde hace algunos años, el emprendimiento forma parte de la agenda mediática e incluso política. Tanto en el ámbito comunitario como nacional, se están lanzando medidas para apoyar la valentía de aquellas personas que deciden montar un negocio por su cuenta asumiendo el riesgo empresarial correspondiente. Las autoridades se han dado cuenta del papel que las pequeñas y medianas empresas (pymes), los autónomos y emprendedores juegan en la recuperación económica y en la reducción del desempleo. Según los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de octubre, tres de cada diez nuevos autónomos en el último año son profesionales liberales. El 78,6% de las nuevas afiliaciones al Régimen de Autónomos (RETA) en octubre correspondió a las actividades profesionales, científicas y técnicas junto con las actividades sanitarias y de servicios sociales, lo que da muestra del potencial de los profesionales como actores principales en la generación de tejido socioeconómico.

La actividad de pymes y autónomos representa el 85% del tejido productivo de nuestro país, por lo que son el principal motor de la economía española. Si queremos que ese motor acelere y que, además, nos dure unos cuantos años, habrá que engrasarlo y cuidarlo en condiciones. Así, el Gobierno aprobaba el año pasado la Estrategia de emprendimiento y empleo joven (1) , donde se recogen cien medidas dirigidas a reducir el desempleo juvenil, ya sea mediante la inserción laboral por cuenta ajena o a través del autoempleo y el emprendimiento. Dicha Estrategia nacía con la vocación de servir de cauce de participación de todo tipo de organizaciones e instituciones que trabajen a favor del empleo joven.

Tanto desde el ámbito público, como desde el privado, así como desde la sociedad civil, se están lanzando múltiples iniciativas para fomentar el emprendimiento desde sus diferentes vertientes. El espíritu empresarial es inherente al ejercicio de actividades profesionales, debido a la especialización de los profesionales liberales en diferentes áreas del conocimiento, su alta cualificación y su amplia experiencia. Sin lugar a dudas, el fortalecimiento de las actividades de las profesiones liberales ayudará a impulsar el crecimiento del mercado único europeo. De ahí que desde las organizaciones profesionales españolas aunadas en Unión Profesional y, paralelamente a través del Consejo Europeo de Profesiones Liberales (CEPLIS), como parte de la sociedad civil organizada, estén actuando de manera proactiva en esta materia, entendiendo que la iniciativa empresarial entre las profesiones liberales es crucial para el crecimiento del mercado interior y el desarrollo de las sociedades.

Las difíciles condiciones a las que se enfrentan cada día un alto porcentaje de profesionales en materia de empleo ha llevado a estas organizaciones a proponer y buscar alternativas en el marco del autoempleo y el emprendimiento, «ya que el emprendimiento hace que la economía sea más competitiva e innovadora, y es fundamental para alcanzar los objetivos de varias políticas sectoriales europeas. Comercializar nuevas ideas mejora la productividad y crea riqueza» (2).

La formación continua es, junto con la ordenación y control de la profesión, uno de los pilares de las corporaciones colegiales en España. En ellas se defiende el valor del profesionalismo y la formación continua como elementos esenciales para la prestación de servicios de calidad a la ciudadanía. Desde hace décadas, los consejos generales y superiores y los colegios profesionales ofrecen la más actualizada formación, permitiendo a sus profesionales estar al día en todo aquello que pudiera ser significativo a la hora de ejercer. Esta formación beneficia en gran medida al profesional que la recibe pero, en el caso de los servicios profesionales, ello afecta de manera particular al destinatario último de los mismos, los ciudadanos.

Las organizaciones profesionales, entendidas como redes sólidas de expertos, permiten ajustar la oferta formativa a las necesidades del momento, así como contactar con los ponentes más idóneos para cada curso. Es el caso del emprendimiento. Conscientes de la necesidad de formación en esta materia, son múltiples las organizaciones colegiales que han orientado sus programas formativos y alianzas con otras instituciones en esta línea. Pero además de la formación, es necesario fomentar la cultura emprendedora así como fijar nuestra mirada en formas de financiación que puedan dar a los profesionales el «empujón» clave para el desarrollo de su idea. Estas y otras múltiples cuestiones han sido debatidas en el seno del Grupo de Trabajo sobre Emprendimiento y Profesiones Liberales creado por la Comisión Europea en 2013 con la vista puesta en el diseño de un Plan de Acción específico para este colectivo.

Esperemos que todos los esfuerzos realizados en esta materia se consoliden y no constituya una moda pasajera sino una realidad generadora de valor económico y social.

 

Carlos Carnicer Díez

Presidente de Unión Profesional
Vicepresidente del Consejo Europeo de Profesiones Liberales (CEPLIS)

(1) Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven (2013-2016) 

(2) Comunicación de la Comisión Europea; «Plan de acción sobre emprendimiento 2020. Relanzar el espíritu emprendedor en Europa»; enero 2013.

* Artículo de opinión publicado en la revista del Consejo General de Gestores Administrativos (Diciembre 2014)

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