Centenario de la OIT: una historia con futuro

Judith Carreras. Consejera. Oficina OIT para España


En el año 2019 la Organización Internacional del Trabajo celebra el Centenario de su constitución. Nacida como parte del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial, el fundamento que le dio origen fue el de ‘No habrá paz duradera sin justicia social. Y no hay justicia social sin un trabajo verdaderamente humano’, lo que ahora llamamos trabajo decente. Un principio que sigue teniendo plena vigencia en nuestros tiempos.

La OIT se fundó con un carácter tripartito, es decir, en la toma de decisiones participan gobiernos, trabajadores y empleadores. Es el único organismo del sistema de Naciones Unidas con esta naturaleza tripartita que le otorga una legitimad reforzada. En la actualidad cuenta con 187 Estados Miembros.

En su año del Centenario, la Organización se encuentra inmersa en numerosas actividades que examinan en clave histórica las contribuciones de la OIT a mejorar la situación laboral y el diálogo social en el mundo, pero sobretodo tiene la mirada puesta en el futuro para responder a las transformaciones de nuestro tiempo.

 

Megatendencias de un futuro complejo

Hablar del futuro en el siglo XXI nos posiciona ante un escenario complejo. ¿Vivimos en una época de cambio o cambio de época? Es un interrogante recurrente ante la sensación generalizada de que el futuro ha atravesado ya nuestras puertas y que está provocando cambios acelerados en nuestras formas de crear, producir y consumir, así como de relacionarnos. La velocidad de los cambios es superior a otras épocas y todo ello genera exceptivas e incertidumbres; también miedo.

La revolución tecnológica, de la mano de la robotización, la automatización y la inteligencia artificial generan un impacto directo en los modos de producir y en las formas de organización del trabajo. La naturaleza misma del trabajo se ve cuestionada y con ello las relaciones laborales y hasta los actores representativos del mundo del trabajo. La aparición de nuevas modalidades de trabajo, como puede ser a través de la economía de plataformas, se da en un contexto de ‘fuga del derecho del trabajo’ e incluye importantes lagunas, cuando no la inexistencia de derechos en materias como limitación del tiempo de trabajo, prevención de riesgos laborales, protección social y libertad sindical y de negociación colectiva, y requieren de actuación para determinar hacía que mercados de trabajo queremos avanzar.

La inaplazable respuesta al cambio climático y a la crisis medioambiental obliga al abandono de los combustibles fósiles y a cambios acelerados del sistema de producción y consumo energético que afectan por entero a sectores tan básicos de la economía como la energía, el transporte, la edificación y la alimentación, en los que trabajan más de la mitad de la población laboral mundial.

Los desequilibrios demográficos son otra de las tendencias que supondrán una serie de desafíos interrelacionados. Con un envejecimiento en las economías desarrolladas que producirá una presión en los sistemas de pensiones, una reducción de la fuerza laboral de trabajo y un aumento de las necesidades de cuidado y protección social que habrá que resolver, y a su vez un aumento de las migraciones mundiales por parte de aquellos países con poblaciones jóvenes que no encuentran trabajo y/o sufren las vulnerabilidades del cambio climático a las que también habrá que dar respuesta.

Asimismo, estamos asistiendo a las legítimas demandas por una mayor igualdad entre países y en cada país, pero también a las exigencias por una igualdad de género real, impulsadas por un movimiento de mujeres cada vez más consolidado e internacional. Ello genera una tendencia social orientada a revertir patrones histórica y culturalmente injustos de división sexual del trabajo, brecha salarial y estereotipos de género, que tiene impactos directos en el mundo del trabajo, y que han venido para quedarse.

El cómo dar respuestas a estas megatendencias de manera combinada es una de las grandes tareas de nuestro siglo; el resultado de ello configurará de manera determinante las sociedades en las que vivamos y el propio desarrollo civilizatorio.

 

Iniciativa sobre el Futuro del Trabajo

La OIT consciente de las transformaciones en curso y desde la determinación que los cambios pueden y deben orientarse de manera que permitan construir el futuro del trabajo que queremos, para asegurar sociedades justas, inclusivas y sostenibles, lanzó, en 2016, la Iniciativa del Centenario sobre el Futuro del Trabajo, abriendo un debate nacional e internacional sobre el tema con diálogos tripartitos y con toda la sociedad. Más de 110 países miembros de la OIT han respondido a esta invitación.

España ha tenido su propio proceso de diálogo, principalmente con la celebración de dos Conferencias Nacionales Tripartitas en 2017 y 2019 –presididas respectivamente por SM el Rey y por el Presidente del Gobierno–  bajo el nombre ‘El futuro del trabajo que queremos’ demostrando así la voluntad de redirigir las transformaciones hacia un futuro deseable. En la Conferencia Nacional de este año se adoptaron de manera tripartita unas Conclusiones en las que se identifican aquellas áreas sobre las que hay que actuar como son:

 

  • la formación continua a lo largo de la vida;
  • el desarrollo en las transiciones a una economía baja en carbono; l
  • a importancia de desarrollar políticas públicas para apoyar a las personas en las transiciones laborales;
  • el valor de invertir en empresas y en empleos sostenibles, prestando especial atención a las pequeñas y medianas empresas que constituyen la estructura básica del tejido productivo;
  • la necesidad de reflexionar bajo la perspectiva del trabajo decente sobre las nuevas formas de organización del trabajo derivadas de la irrupción de las nuevas tecnologías, en particular, de los trabajos atípicos y los relacionados con la economía de las plataformas digitales, de manera que el marco regulatorio asegure la protección social y los derechos para todas las personas que trabajan independientemente de su situación laboral o acuerdo contractual.

 

El debate sobre el futuro de trabajo, es un debate de sociedad, que ha contado a su vez en España con un amplio proceso de diálogos diversos, incluyendo al ámbito autonómico, con sus respectivas conferencias autonómicas tripartitas; el ámbito académico con numerosos eventos universitarios; o en el ámbito social y profesional, con decenas de otros procesos de diálogo, reflexión y debate.

A nivel internacional, los trabajos se han articulado a través de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo, copresidida por el Primer Ministro de Suecia, Stefan Löfven, y el Presidente de Sudáfrica, Matamela Cyril Rampahosa y constituida por veintisiete personalidades destacadas del mundo profesional, empresarial, laboral y académico, grupos de reflexión y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y con la asistencia técnica de la OIT. Su labor ha dado como resultado el informe ‘Trabajar para un futuro más prometedor’, hecho público el 22 de enero de 2019, que ha dado inicio a las celebraciones del Centenario de la OIT.

Este informe contiene diez propuestas que contemplan desde el establecimiento de una garantía laboral universal hasta el control humano en la irrupción de la tecnología pasando por medidas laborales y de protección social que acompañen estas transiciones, y ha contribuido a nutrir los debates de cara a la Conferencia Internacional del Trabajo.

 

Declaración del Centenario de la OIT

Del 10 al 21 de junio de 2019 ha tenido lugar en Ginebra la 108ª Conferencia Internacional del Trabajo, conocida como Conferencia del Centenario, que ha contado con la participación de alrededor de 6.300 delegados de gobiernos, trabajadores y empleadores de los 187 Estados Miembros.

La Conferencia ha culminado con dos hitos importantes. El primero de ellos, la adopción histórica del Convenio para la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, que pasa a ser el Convenio n. 190 y supone el primer instrumento normativo internacional en abordar los temas de violencia y acoso vinculados al trabajo, incluidos la violencia y el acoso por motivos de género.

El segundo, ha sido la adopción de la Declaración del Centenario que propone una hoja de ruta para enfrentar los retos que supone el futuro de trabajo. La Declaración propone unas esferas de acción entre las que destacan:  el cumplimiento eficaz de la igualdad de género en materia de oportunidades y de trato; la promoción de un sistema eficaz de aprendizaje permanente y de enseñanza de calidad para todos; el acceso universal a protección social general sostenible; el respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores; el derecho a un salario mínimo adecuado; el establecimiento de límites máximos del tiempo de trabajo; el fomento de la seguridad y la salud en el trabajo; la formulación de políticas que promuevan el trabajo decente y la productividad y la aplicación de políticas y medidas que garanticen la privacidad y la protección de la información personal.

«Lo que hemos adoptado hoy es una hoja de ruta, una brújula que nos guiará al futuro de esta organización, puesto que el futuro del trabajo es el futuro de nuestra organización», señaló el Sr. Guy Ryder, Director General de la OIT. Con estas palabras se reafirma la importancia del mandato de la OIT en un mundo del trabajo en transformación, y constituye una firme declaración de intenciones para su segundo siglo de historia.

 

Guy Ryder, Director General de la OIT: «Lo que hemos adoptado hoy es una hoja de ruta, una brújula que nos guiará al futuro de esta organización, puesto que el futuro del trabajo es el futuro de nuestra organización».

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