14ª Ronda del TTIP: El contexto político complica el acuerdo a pesar de los avances técnicos

Los negociadores advierten de la dificultad política del acuerdo y las diferencias aún notables en algunos ámbitos

 

La presentación de diez propuestas sobre diversos capítulos de la negociación por parte de la Unión Europea a los EE.UU. con el objetivo de consolidar el mayor número de textos posibles fue el elemento transversal de la última ronda negociadora de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, en inglés). El compromiso político inestable sobre el acuerdo también estuvo presente.

«Tenemos que ser conscientes de que el entorno político para el comercio se está convirtiendo cada vez más en desafiante a ambos lados del Atlántico». Así subrayaba el momento actual que atraviesa el TTIP, Ignacio García-Bercero, jefe negociador por la UE, el pasado viernes 15 de julio en la conclusión de la 14ª ronda de conversaciones que tuvo lugar, esta vez, en Bruselas.

Progresos en los pilares de la negociación: acceso a mercados, cooperación regulatoria y normas

En cuanto a los tres pilares que articulan la negociación, experimentaron ciertos avances técnicos sobre la base del intercambio de ofertas entre las partes y las propuestas que realizó principalmente la UE.

Así, en el primer pilar: acceso a mercados, las discusiones se focalizaron sobre tres asuntos de especial interés: tarifas, servicios y acceso a mercados de contratación pública. Respecto a las tarifas arancelarias, el acuerdo es casi total en el 97% de todas ellas con la vista puesta en la rápida eliminación de la gran mayoría de estas según Bercero. En los servicios, se desea un resultado ambicioso, si bien, no ha trascendido más sobre las profesiones, las últimas informaciones apuntan, como en la anterior ronda, que las conversaciones sobre los acuerdos de reconocimiento mutuo continúan con progresos —conviene recordar las recomendaciones de Consejo Europeo de Profesiones Liberales (CEPLIS) para el TTIP—. En relación a los mercados de contratación pública, Bercero indicó que «hemos empezado a consolidar nuestros respectivos textos». No obstante, reconoció que esta parte se encuentra por detrás en comparación con las otras materias. De ello, se desprende que EE.UU. aún no facilitaría en la misma medida la entrada de empresas europeas en sus mercados como si permitiría la UE a las compañías americanas.

Conforme al segundo pilar: cooperación regulatoria, Bercero sostuvo que el objetivo de ambas partes es «simplificar las reglas técnicas de la autorización y la venta de diferentes productos» y que para ello trabajan conforme a «disposiciones generales sobre las llamadas buenas prácticas reglamentarias y la cooperación regulatoria». Más en detalle, destacó que actualmente hay propuestas de cooperación en siete sectores: productos químicos, cosméticos, ingeniería, dispositivos médicos, medicamentos, textil y automóvil. También hay textos consolidados sobre las barreras técnicas al comercio y en los llamados asuntos fitosanitarios. En esta línea, Bercero defiende que «la cooperación solo será posible si el nivel de protección de los ciudadanos mejora, o al menos permanece igual». Además, asegura que las negociaciones y el propio acuerdo «respetará la independencia de nuestros reguladores y de nuestros respectivos procesos regulatorios domésticos».

En el último pilar: normas, Bercero acentuó el capítulo dedicado a las pequeñas y medianas empresas (pymes) como unas de las principales beneficiarias del acuerdo y apuntó la necesidad de eliminar los excesivos honorarios y cargas para nuestras pymes, que a veces son un mayor obstáculo que las tarifas arancelarias para ellas. También se abordaron las materias de desarrollo sostenible en los que se incluye los asuntos laborales y de medioambiente. El otro asunto subrayado fue la propuesta sobre energía y materias primas donde la finalidad de la UE es «promover innovaciones verdes y el comercio de tecnologías verdes» además de «eliminar las licencias de exportación existentes en EE.UU. sobre las exportaciones de gas» para ayudar a diversificar las fuentes de energía y mejorar la seguridad energética en la UE.

Perspectivas del acuerdo

Una de las claves e intención primordial la daba Cecilia Malmströn, comisaria de Comercio de la CE que estuvo recientemente en EE.UU. con su homólogo, Michael Froman, al afirmar que «la UE está preparada para tomar las decisiones políticas necesarias para cerrar este acuerdo con la actual administración de EE.UU., siempre que la esencia sea correcta».

Si bien, Dan Mullaney, jefe negociador por EE.UU. describía al cierre de la última ronda sobre el Brexit que «una retirada del Reino Unido afectaría el valor del mercado de la UE», aunque «la lógica de estrategia económica para el TTIP sigue siendo fuerte».

Mientras, el rechazo social cada vez es más notorio como se pudo comprobar en la visita del presidente Obama a España hace unos días o las reticencias crecientes que ha mostrado Francia sobre seguir con las negociaciones.

Sin embargo, aún en el caso de alcanzar un cierre y compromiso político durante este año, el texto final podría ser rechazado por el Congreso de EE.UU. o el Consejo Europeo y la Eurocámara si consideran no aprobarlo. Este escenario sería aún más complejo si los parlamentos nacionales de los estados miembros de la UE tienen la posibilidad de rechazarlo.


Sobre las propuestas presentadas por la UE en esta ronda

La UE publicaba el 14 de julio, durante la propia ronda, diez propuestas de acuerdo sobre algunos de los 30 capítulos que se negocian en el TTIP. Según la UE, el hilo común de estas propuestas es «simplificar los reglamentos técnicos sin bajar los estándares, y establecer normas mundiales del comercio». Concretamente, las temáticas publicadas son: cosméticos, dispositivos médicos, automóvil, productos químicos, textil e ingeniería, 6 de los 9 sectores identificados y, por otro lado, textos sobre protección del clima, energía y materias primas, acceso a mercados de servicios financieros y cooperación institucional dentro del TTIP.

Cabe referir, por ejemplo, de la propuesta de ingeniería, referida a maquinaría esencialmente que la finalidad es «mejorar la calidad del producto con el fin de garantizar la protección de la salud y la seguridad». Se pretende así, «promover la convergencia de requisitos técnicos aplicables a la maquinaría». Por su parte, respecto a la propuesta de productos químicos, se pretende «aumentar la cooperación en el examen y la evaluación de los productos químicos de prioridad común para que los gobiernos y las partes interesadas, incluyendo en particular las pymes, utilicen mejor sus recursos limitados». En cuanto a la propuesta de energía y materias primas, Ecologistas en Acción advertía recientemente que facilitaría la exportación sin restricciones de combustibles fósiles, restringiría la capacidad de los gobiernos de regular en materia de energía, y en cuanto al desarrollo sostenible, solo quedaría en un intercambio de buenas prácticas.

 

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