04/10/2021 |
Un esfuerzo colectivo para transformar nuestras viviendas

La irrupción de la Covid-19 y la experiencia vivida durante el confinamiento, que convirtió nuestras viviendas en hogares, espacios de trabajo y zonas de ocio y recreo, nos ha llevado a tener más consciencia de la importancia que tienen los lugares que habitamos, y también de sus carencias para dar respuesta a las necesidades de la población del siglo XXI. 


En Madrid, un estudio de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo publicado a finales de 2018 dibujaba un parque en el que casi la mitad de las viviendas (el 47,9%), se construyó entre las décadas de 1960 y 1970, antes de la entrada en vigor de la primera normativa de eficiencia energética, del año 1979. De acuerdo con el mismo informe, el 53,9% de las viviendas se encuentran en edificios que no tienen los accesos adaptados para las personas con movilidad reducida y la proporción de viviendas sin ascensor se eleva al 41,4 % en los edificios de cinco plantas.

Datos como estos evidencian una realidad que no se limita a Madrid: la mayoría de los 25,7 millones de viviendas que forman el parque edificado en nuestro país fueron construidas para atender a requerimientos muy distintos de los actuales y cada vez responden menos a nuestras necesidades. Renovarlas nos puede ayudar a mejorar sus prestaciones y, con ellas, nuestra calidad de vida.

En España se rehabilitan, en la actualidad, alrededor de 30.000 viviendas al año. Elevar esta cifra hasta las 160.000 al año, que contempla el Plan de Rehabilitación y Renovación Urbana, y duplicarla para alcanzar las 300.000 a partir de 2029 y hasta 2050, exigirá el esfuerzo del conjunto del sector y, fundamentalmente, de todos los profesionales que están en primera línea, que deberán asumir la importante tarea de acompañar a las familias y a las comunidades de propietarios en la tramitación de las ayudas y en su ejecución con el fin de optimizarlas y de que el máximo número de hogares se beneficie de ellas.

 

Por primera vez en la historia, la Unión Europea ha diseñado una respuesta conjunta de recuperación a través de los fondos llamados “Next Generation EU” para reconstruir Europa tras las consecuencia económicas, sociales y laborales producidas por la Covid19.  

 


Por primera vez en la historia, la Unión Europea ha diseñado una respuesta conjunta de recuperación a través de los fondos llamados “Next Generation EU” para reconstruir Europa tras las consecuencia económicas, sociales y laborales producidas por la Covid19.  La Comisión Europea estableció como una prioridad esencial la rehabilitación energética de los inmuebles, ya que actualmente los edificios emiten el 36% de la contaminación con gases de efecto invernadero y son responsables del 40% del consumo energético total.  Por ello, la ayuda para la recuperación a los países que integran la UE pasa por una transición verde, si se quiere optar a las ayudas del Mecanismo de Recuperación.

Los fondos europeos y la ola de renovación que está promoviendo la Comisión Europea para una Europa más sostenible constituyen una oportunidad única para impulsar la transformación profunda que necesita el parque edificado en nuestro país, en general, donde la tasa de rehabilitación al año se sitúa en un exiguo 0,8% frente al 1,5% o 2% de Alemania o Austria, respectivamente. Ese es el objetivo de la “Componente 2 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”, centrada en la implementación de la Agenda Urbana Española a través de un plan de rehabilitación y renovación urbana con el que está previsto que se inviertan casi 5.000 millones de euros para rehabilitar 480.000 viviendas entre 2021 y 2023.

 

La Comisión Europea estableció como una prioridad esencial la rehabilitación energética de los inmuebles, ya que actualmente los edificios emiten el 36% de la contaminación con gases de efecto invernadero y son responsables del 40% del consumo energético total.

 


Dadas las carencias de nuestro parque edificado en materia de eficiencia energética, accesibilidad y funcionalidad, las ayudas solo cubrirán una parte de todas las necesidades
, pero serán una gran oportunidad para acelerar una actividad clave para mejorar la vida de las personas y luchar contra el cambio climático, ya que, con los ritmos actuales de rehabilitación, necesitaríamos otro siglo para alcanzar los objetivos de descarbonización comprometidos. Para conseguir estas metas, nuestro país ha elaborado el “Plan Nacional Integrado de Energía y Clima” (PNIEC), y la “Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España” (ERESEE).

La gestión de los fondos que va a recibir nuestro país nos sitúa ante un reto colectivo y la colaboración que, desde hace años, se viene fraguando entre distintas profesiones, visualizada, recientemente, en el convenio suscrito entre los Consejos de Administradores de Fincas y de Arquitectos, nos coloca en una posición de salida inmejorable para cumplir los objetivos comprometidos, acelerando la transformación de un parque edificado que debe mejorar la calidad de vida de las personas y hacer, de nuestros pueblos y ciudades, entornos más sostenibles y saludables.    

 

Lluís Comerón, presidente del CSCAE, y Salvador Díez, presidente del CGCAFE