30/07/2019 |
2019: Un año con muchos ‘elementos’ de celebración

Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo, presidente del Colegio Oficial de Físicos (COFIS), escribe sobre los orígenes y el sentido mismo del Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos.

 

 

La Tabla Periódica de los Elementos Químicos se ha convertido en uno de los logros más relevantes en el desarrollo de la ciencia. Por eso, el 150 aniversario de su descubrimiento —por parte del químico ruso Dimitri Mendeléyev— ha motivado su conmemoración por todo lo alto, designándose 2019 como el Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos.

La iniciativa, que procede de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), recibió el apoyo de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP) y de otras organizaciones científicas y fue adoptada formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas a recomendación de la UNESCO, en cuya sede se celebró la ceremonia de inauguración el 29 de enero.

En línea con las preocupaciones globales del mundo actual, con esta celebración se pretende reconocer la función crucial que desempeñan las ciencias fundamentales, y especialmente la química y la física, a la hora de aportar soluciones a los desafíos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Además, se rinde homenaje al descubrimiento de los cuatro elementos superpesados que en 2015 extendieron la tabla con los números atómicos 113 (nihonio), 115 (moscovio), 117 (teneso) y 118 (oganesón).

Estos últimos cuatro añadidos han sido resultado de la colaboración científica internacional y contribuyeron a terminar de rellenar esos curiosos huecos blancos de la tabla periódica con los que hemos convivido como estudiantes y hasta hace bien poco. Si la tabla periódica era ya un icono de la ciencia, esta imagen de completitud le otorga sin duda su mejor cara desde un punto de vista estético.

 

Celebrando la Tabla Periódica de los Elementos Químicos

La Tabla Periódica de los Elementos Químicos refleja la necesidad humana de clasificación y categorización de la realidad. Por ello los intentos por dotar de estructura lógica al conjunto de los elementos conocidos fueron numerosos antes y tras el genial hallazgo de Mendeléiev. Hoy día, tras la formulación de la física cuántica a lo largo del siglo XX, un físico ve en la tabla el reflejo del reparto de electrones en cada átomo según los niveles de energía permitidos, y que dan lugar a la similitud de propiedades químicas según patrones que Mendeléiev supo atisbar. Pero, como indica la UNESCO, la tabla periódica es más que una guía o un catálogo de todos los tipos de átomos conocidos en el universo; es esencialmente una ventana al universo que ayuda a expandir nuestra comprensión del mismo.

La tabla cuenta una historia que conduce a la nuestra, en realidad. En el big bang se crearon unos pocos elementos, apenas los tres o cuatro primeros. A partir de ese hidrógeno y helio se formaron luego las primeras estrellas. En sus núcleos, bajo presiones enormes, se fabrican pacientemente mediante fusión nuclear un elemento nuevo tras otro, hasta el número 26 (hierro). Pero más de la mitad de la tabla de los elementos químicos necesitan para crearse de condiciones brutales, que solo estrellas mucho más masivas, en una explosión final de supernova, son capaces de proporcionar; entonces el hierro se convierte en oro, éste en plomo y así… hasta el uranio.

Los elementos que le siguen se han sintetizado artificialmente en laboratorios de física nuclear. Son procesos que, a causa de su complejidad, no están exentos de controversia. Por ello, previo a su aprobación oficial, un grupo de trabajo conjunto de ambas uniones científicas —IUPAP y IUPAC— establece los criterios exigibles en la validación de nuevos elementos. Somos nosotros quienes, explorando los límites de nuestro conocimiento, completamos la tabla que la naturaleza empezó y ahora celebramos.

 

Somos nosotros quienes, explorando los límites de nuestro conocimiento, completamos la tabla que la naturaleza empezó y ahora celebramos