31/07/2019 |
La Tabla Periódica de los Elementos y las Ciencias de la Tierra

Manuel Regueiro y González-Barros, presidente del Colegio de Geólogos (ICOG) y Ester Boixereu, vocal de Recursos Minerales del ICOG escriben sobre el Año el Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos en relación con las Ciencias de la Tierra.

 

Celebramos este Año el Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos, un hito en la historia de las ciencias. La tabla fue creada en 1869 por el químico ruso Dmitri Mendeléyev con los 63 elementos que se conocían entonces ordenados por orden creciente de sus masas atómicas. Hoy se han identificado ya 118.

Una de las ciencias geológicas, usuaria habitual de la Tabla Periódica de los Elementos, es la geoquímica. La geoquímica es esa interesante combinación de química aplicada a los asuntos geológicos. Sabemos qué papel tiene el planeta Tierra en el origen de nuestro universo gracias a las pistas que nos ha dado la geoquímica, incluso la edad de la Tierra la hemos podido descubrir gracias a la geoquímica, que además nos ha permitido hacer un seguimiento de las formaciones geológicas en su tránsito a través del ciclo geológico y establecer que tal o cual roca, fue, por ejemplo, un sedimento en una cuenca marina o continental, antes de ser un granito.

Así que las ciencias de la Tierra han cambiado gracias a la participación de la geoquímica en la resolución de los grandes problemas geológicos, pero también en otros problemas más cotidianos que preocupan al ciudadano como los aspectos relacionados con la salud pública (contaminación de suelos y aguas), el calentamiento global, la lluvia ácida y la prospección de los recursos minerales y el impacto ambiental de su explotación.

 

Breve historia de los descubridores españoles  

Es importante aquí recordar a los científicos españoles que tuvieron un papel importante en el descubrimiento de algunos de los elementos de aquella primera Tabla Periódica:

El platino (Pt). En 1735 Antonio de Ulloa (Sevilla, 1716-Cádiz, 1795), marino y mineralogista, describía en su Relación Histórica del viaje a la América Meridional una impureza metálica en el oro americano a la que denominó platina. La presencia de esta impureza que usualmente acompañaba al oro ya era conocida, pero Ulloa toma muestras en Chocó (actual Colombia) y la describe como un metal distinto. Ulloa llevó a Madrid el primer ejemplar de dicho metal, y para su estudio fundó en 1752, con el apoyo de la corona, el Laboratorio Metalúrgico conocido popularmente como La casa del platino oficialmente la Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural que se considera la primera institución científica española en su género.

 

El wolframio (W). Juan José Elhuyar (Logroño 1754, Bogotá 1796) y Fausto Elhuyar (Logroño 1755, Madrid, 1833) se consideran los descubridores del wolframio en 1783, el único elemento químico aislado en suelo español. Ambos hermanos habían recibido una esmerada formación académica, estudiando química en París con Hilaire-Marin Rouelle y mineralogía y geología con Werner en Freiberg. Por su parte, Juan José realizó una estancia en Upsala con Torbern Olof Bergman para realizar el Curso de Alta Química. Cuando la Real Sociedad Vascongada estableció los estudios de química y mineralogía en Vergara, en 1791, los hermanos Elhuyar entraron a formar parte de ella y aplicaron los conocimientos adquiridos en el extranjero en el estudio de un mineral, la wolframita. El resultado fue el descubrimiento de un nuevo elemento químico: el wolframio o tungsteno.

 

El vanadio (Va). Andrés Manuel del Río (Madrid, 1764- México,1849) estudió en la Universidad de Alcalá, en la Escuela de Minería de Almadén, en París y finalmente en la prestigiosa Academia de Minas de Freiberg dónde hizo amistad con Alexander von Humboldt de quién -por cierto- se conmemoran este año los 250 años de su nacimiento. En 1794 obtuvo la cátedra de química en el recién creado Real Seminario de Minería de Nueva España. Su gran aportación a la ciencia universal fue el descubrimiento de un nuevo elemento, el vanadio, al que llamó eritronio por su color rojizo. En el año 1801, Del Río observó en muestras del yacimiento de plomo de Zimapán la presencia de un mineral distinto.

Tomó diferentes compuestos y viendo que cada uno tenía un color diferente decidió llamar al elemento «pancromo», aunque finalmente le nombró «eritronio» por su tono rojizo.  Cuando su amigo Humboldt le visitó en Méjico, del Río le entregó unas muestras para que fueran analizadas en París por H. Victor Collet-Descotils, lamentablemente, los resultados de los análisis fueron erróneos y le respondieron, equivocadamente, que sus compuestos solo contenían cromo, así que pensó que su descubrimiento había sido un error. Treinta años después, en 1830, el químico sueco Sefström redescubrió el elemento, al que bautizó como vanadio, en honor a la diosa nórdica Vanadis.

 

 

QUADRA MINERALE. Tierras raras, otros minerales y conceptos de minería

El Colegio de Geólogos, como homenaje a este Año Internacional de la Tabla Periódica, está colaborando con la artista visual Rossell Meseguer en un libro conmemorativo: QUADRA MINERALE. Tierras raras, otros minerales y conceptos de minería. Un acercamiento hacia los elementos y sus usos tecnológicos en la contemporaneidad. La obra tiene como eje principal la geopolítica, las relaciones entre necesidad, desarrollo y problemáticas sociales que genera la extracción de minerales y tierras raras. Desde el arte contemporáneo, el proyecto plantea la posibilidad de dirigir la mirada a elementos, minerales y productos, rastrear su ubicación geológica original -su contextualización inicial- para sacarlos de la misma y entender los procesos contemporáneos de desarrollo tecnológico tan complejos en sus vínculos con una prosperidad a veces contradictoria. El proyecto incluye además de la publicación del libro, una instalación procesual, varios libros de artista y un políptico pictórico.