26/05/2020 |
La nueva normalidad requiere una nueva movilidad
Cristina Beneroso Carrillo, Secretaria Técnica del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, aborda las distintas opciones de movilidad en el marco de la nueva normalidad.

 

La nueva normalidad post-COVID esconde un gran reto, la nueva movilidad. La necesidad de distanciamiento social, así como las costumbres de movilidad del ciudadano medio, sumado a los objetivos de mejora medioambientales componen una ecuación complicada para los ingenieros civiles. 

 

La primera solución que todos pensaríamos es desplazarnos en nuestros vehículos particulares con pocos ocupantes, pero el colapso circulatorio, el incremento de emisiones con el consecuente aumento de la polución, así como el problema de aparcamiento, lo convierten en una solución poco eficaz. A fin de cuentas, aunque es el recurso más extendido, el vehículo particular es el que más espacio ocupa y el que más contamina.

La siguiente opción pasa por continuar utilizando el transporte público integrado: coger el autobús hasta la parada de tren de Cercanías, de allí bajarte en una estación que enlace con Metro y utilizarlo hasta apearte en la parada más próxima a tu destino, para recorrer los últimos metros a pie. Pero si tenemos en cuenta que, según las últimas recomendaciones, la ocupación del transporte público pasa por reducirla a tres de cada diez usuarios de los que antes se permitían, el resultado sería colas kilométricas y aglomeraciones de personas en horas punta. Además del foco de contagio, no se podría cumplir con el objetivo de puntualidad. Por ello, sería necesaria una importante inversión que permitiera el incremento en la frecuencia de paso de los medios de transporte público, con el fin de compensar el ratio perdido de ocupación.

Si bien es cierto que la flexibilización de horarios para diluir la afluencia de trabajadores es otra de las medidas que se proponen, las necesidades de atención al público siguen precisando de un horario relativamente concreto en el que no cabe demasiada flexibilidad. Aun así, resulta más importante que nunca disminuir la necesidad de movilidad de la población, fomentando el teletrabajo en todos los casos posibles.

 

La actual situación post-COVID nos lleva a otras alternativas que ya venían adquiriendo fuerza en las ciudades: la bicicleta y otros nuevos medios de transporte automáticos como patinetes o similares


Esto nos lleva a otras alternativas que ya venían adquiriendo fuerza en las ciudades: la bicicleta y otros nuevos medios de transporte automáticos como patinetes o similares. Cumplen con el requisito del distanciamiento social y representan una respuesta eco-amigable. No obstante esto, teniendo en cuenta que la distancia media que debe recorrer un trabajador en una ciudad como Madrid se estima en 11,8 kilómetros y que cinco de cada diez debe desplazarse fuera de su municipio para llegar a su puesto, depender de un medio de transporte con un recorrido limitado se antoja complicado o cuanto menos y sacrificado. Recorrer la distancia que separa dos municipios todos los días ida y vuelta quizá no sea apto para todos los usuarios. 

Además, habría de tenerse en cuenta que, a pesar de que los centros de las ciudades se han ido adaptando paulatinamente y dejando espacio al uso de las bicicletas y medios similares, sería necesaria una remodelación de las infraestructuras adyacentes para proporcionar seguridad a los usuarios, de cara a convertirlo en un medio de desplazamiento habitual.

 

Con todos los datos en la mano la solución más sencilla es la motocicleta eléctrica, medio de transporte que a menudo pasa inadvertido, cumple con todos los requisitos para ser funcional con inmediatez


Por ello y con todos los datos en la mano, la solución es más sencilla: la motocicleta eléctrica. Este medio de transporte, que a menudo pasa inadvertido, cumple con todos los requisitos para ser funcional con inmediatez: utiliza la infraestructura viaria existente sin requerir modificaciones, respeta el requisito de distanciamiento social, es una alternativa respetuosa con el medio ambiente y responde a la necesidad de desplazamiento a media distancia. Además, es posible manejarlas si se está en posesión del permiso B de conducir y, en la actualidad, existe una amplísima gama de empresas de moto-sharing que facilitarían el acceso a la población a dicho recurso.

Además, según estudios de la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (ANESDOR), la motocicleta sigue el siendo el medio de transporte más eficaz en cuanto a reducción de tiempos de desplazamiento, reducción de atascos y aumento de la fluidez del tráfico.

En definitiva y como adelantábamos, una nueva era de la movilidad que muy probablemente pase por las dos ruedas.

 

Cristina Beneroso Carrillo, Secretaria Técnica del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.