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Jornada ‘La democracia y el ejercicio profesional’

Unión Profesional (UP), la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Cátedra de Ética de la Empresa y de las Profesiones (Universidad Carlos III) organizaron el 9 de junio la jornada ‘La democracia y el ejercicio profesional: Sobre el derecho a la información y la comunicación’

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Una ciudadanía crítica solo es posible con un periodismo que garantice una información veraz


Hoy, lunes 9 de junio, se ha celebrado, en el Centro Internacional de la Prensa, la jornada ‘La democracia y el ejercicio profesional: Sobre el derecho a la información y la comunicación’. Dado el compromiso con las profesiones y la colaboración existente entre Unión Profesional (UP), la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Cátedra de Ética de la Empresa y de las Profesiones de la Universidad Carlos III de Madrid, esta sesión ha querido profundizar en el papel que juegan las profesiones, y sus organizaciones, en el desarrollo de una democracia participativa, con especial atención al ejercicio profesional del periodismo.

Elsa González, presidenta de la FAPE, definió el periodismo en palabras del escritor mexicano, Enrique Krauze, como «una misión» a la que hay que entregarse «en cuerpo y vida» donde se ha de primar «la vocación, el rigor, la ética y la humanidad». González hizo énfasis en la capacidad de transformación social del periodismo, así como en todas aquellas amenazas —políticas, empresariales, personales— que el periodista ha de sortear si aspira a ejercer el periodismo como servicio público. Recordó que el periodismo tiene una responsabilidad y un compromiso con la verdad, lo que está estrechamente relacionado con la credibilidad: «Sin ella, la prensa se convierte en un medio de comunicación sin crédito».

Carlos Carnicer, presidente de Unión Profesional, aseguró que «las profesiones, como vigilantes de las actividades del poder, hacemos más falta que nunca», sobre todo cuando «está en puertas una normativa, la Ley de Servicios y Colegios Profesionales (LSCP), que pone en entredicho la autorregulación de los colegios profesionales». Carnicer aludió a las normas deontológicas como «derecho material», como defensa para «aquellos que atacan las posibilidades de los profesionales de erigirse en sociedad civil organizada y llevar a término su trabajo, su responsabilidad».

Javier Ansuátegui, director del Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas” (al que está adscrita la Cátedra de Ética), centró su intervención en el origen de la historia de los derechos, especialmente el derecho a la información recogido en el artículo 20 de la Constitución Española, y planteó una de las piezas del debate al relacionar comunicación y poder: «El ejercicio del periodismo favorece a la democracia, pues controla el poder. Pero, a su vez, también es ejercicio del poder. Favorece libertades, pero, a su vez, puede plantear problemas en relación a otras libertades». En este sentido, Ansuátegui señaló el importante lugar de la libertad de información, del ejercicio periodístico, para generar una ciudadanía crítica: «No hay ciudadanía que pueda decirle las cosas al poder si no está informada». He ahí la esencia, según el director del Instituto de DD.HH. “Bartolomé de las Casas”, de la responsabilidad periodística.

Deontología profesional, garantía de información veraz

A continuación, se desarrolló una mesa redonda en la que expertos analizaron el significado de la deontología profesional en el ámbito de la información y la comunicación. Gonzalo Múzquiz, secretario técnico de Unión Profesional, Manuel Núñez Encabo, presidente de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE, e Hilda Garrido, coordinadora de la Cátedra de Ética de la Empresa y las Profesiones de Universidad Carlos III de Madrid (CEEP), hicieron especial hincapié en los fundamentos de la deontología profesional.

Garrido centró su intervención en acercar las definiciones y diferencias entre ética profesional y ética pública, así como en la necesidad de entender el código deontológico de cada profesión como una norma donde encontramos «unos derechos y deberes enmarcados dentro de la ética pública, adecuados a cada profesión». El debate surge cuando se plantea cómo garantizar esos derechos y deberes.

En este sentido, Gonzalo Múzquiz aludió al «acto profesional», que se define como «la incorporación de un saber hacer, con unas normas que incardinan ese acto, que no es inocuo, en un marco profesional». Desde su punto de vista, es en el modelo colegial —vertebrado por la independencia, la responsabilidad y el control colegial— donde encontramos la fórmula que permite poner en práctica una potestad disciplinaria que garantice que el código deontológico, es decir, las normas profesionales, se cumplen.

Manuel Núñez Encabo, por su parte, incidió en la idea de «hacer consciente a la ciudadanía para que participe de la democracia». Y, para que eso sea posible, es importante entender que «sin periodismo, no hay democracia». Es por esta razón que el periodismo ha de trabajar por hacer posible la gestión de los tres poderes, por garantizar la transparencia, y tratar todos los temas de interés público. «Existe una necesidad acuciante de un periodismo de investigación, de datos, de hechos; necesitamos periodistas que fomenten el desarrollo de los valores democráticos».

El presidente de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE aseguró que «la garantía más adecuada para regular la profesión es la autorregulación», para lo que es necesario un código deontológico «que esté elaborado por la profesión, exista un compromiso de cumplirlo y sea público; que tenga una comisión independiente, de periodistas y medios de comunicación; y que efectúe resoluciones públicas». Todo ello con el objetivo de garantizar la libertad de información, así como la responsabilidad que los medios de comunicación, los periodistas, tienen en relación con el acto profesional.

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Unión Profesional, invitada por FAPE a la jornada-debate sobre colegios profesionales de periodistas en Cáceres

Cáceres ha sido, durante los días 4 y 5 de octubre, escenario de debates y exposiciones de razones, donde se han sentado los pilares al consensuar una «unidad de acción entre asociaciones y colegios de periodistas». Unión Profesional, en calidad de invitada, estuvo presente en la inauguración de la jornada, celebrada el primer día, donde el vicepresidente de Unión Profesional (UP), José Antonio Galdón Ruiz, sintetizó en dos pilares fundamentales el modelo colegial de profesional: el servicio a los colegiados y el servicio a la sociedad.

Hacia el modelo colegial

«La sociedad cambia y las organizaciones deben cambiar con ella». Esta idea clave atravesó el discurso de los ponentes de la Jornada titulada Debate sobre colegios profesionales de periodistas de España. El anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales (LSCP) y los últimos datos del Observatorio de la Crisis de la FAPE —10.400 periodistas en el paro y 86 medios cerrados en el último año— enmarcaron la inauguración de una jornada centrada en la necesidad de profesionalización del que fue un oficio «porque es imprescindible en una democracia controlar el poder».  La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, y el vicepresidente de UP, José Antonio Galdón, coincidieron en señalar a los colegios profesionales como herramientas clave para la profesionalización del periodismo. En un contexto de cambio tecnológico, con la aparición de Internet, y ante la transformación, y precarización, del entorno laboral, «la defensa de la profesión cae exclusivamente en nosotros, los periodistas. Lo que nos hace profesionales es el rigor, la calidad y la ética», puntualizó González, a lo que añadió: «No podemos responder en solitario a las actuaciones que incluso colectivamente no logramos atajar». Es por esto que toda actuación responsable ha de ir amparada por unas organizaciones que funcionen como «instrumentos de reivindicación y reputación; que nos defiendan del intrusismo y de presiones externas».

José Antonio Galdón, vicepresidente de UP y presidente del Consejo General de Ingenieros Técnicos Industriales, habló de la oportunidad, a pesar del escenario desregulatorio, para adoptar el modelo colegial. Hizo referencia a dos ejes estructurales del colegios y asociaciones profesionales: dar servicios, no solo a colegiados y asociados, también a la sociedad. «La diferencia radical entre colegio y asociación es que el primero tiene la potestad de ordenación del ejercicio de la profesión, que podemos llamar autorregulación. Es por esto que los colegios con colegiación obligatoria tenemos representación exclusiva de la profesión». No obstante, apuntó que «es importante que, en el mapa asociativo, todas las asociaciones vayáis al unísono, defendiendo las mismas propuestas para el periodismo y los periodistas». El otro pilar al que José Antonio Galdón hizo referencia fue la protección de los intereses de los consumidores y usuarios de los servicios de los colegios y sus colegiados. ¿Cómo se fortalece a los colegiados? «Con servicios, normas deontológicas y herramientas para ser competitivos» explicó el vicepresidente de UP. « El trabajo de nuestros profesionales es la manera que tenemos de servir, como colegio, a la sociedad un trabajo de calidad, profesional y responsable que en ningún momento ha de perder de vista la formación continuada para que así sea».

Asociaciones y colegios profesionales

Elsa González, en su discurso, trasladó la importancia de la labor de las asociaciones de la prensa, «muchas de ellas centenarias», en la promoción y defensa de la profesión. «No obstante, los colegios profesionales, como corporaciones de derecho público, nos proporcionan nuevas armas para defender nuestros derechos; también ayudarán a que los profesionales del periodismo tengan una mayor presencia pública, mayor presencia en las instituciones». Definió el colegio profesional como «un instrumento de actuación, de formación y de reivindicación ágil que nos permitirá hacernos un hueco en comisiones de trabajo, observatorios, ámbitos deontológicos. Instrumentos de reivindicación y reputación, que nos defenderán mejor del intrusismo y de las presiones externas».

José Antonio Galdón recordó que es tarea de los periodistas trasladar a la sociedad la diferencia entre un profesional colegiado y uno que no lo está, pues  «un profesional que se ajusta a las normas de conducta y a los códigos deontológicos que marcan su colegio profesional, su profesión, tiene un plus de legitimidad; a su vez, es una herramienta muy sólida para combatir el intrusismo profesional». Desde el punto de vista del vicepresidente de UP, el futuro y el éxito de los colegios profesionales residen en que la propia sociedad sea la que exija que el profesional esté colegiado, porque «teniendo el reconocimiento de la sociedad, la profesionalización se impone».

Mesa redonda

Gonzalo Múzquiz, secretario técnico de Unión Profesional, participó en la mesa redonda titulada De asociaciones a colegios, una transición completa, junto a Carmen Pérez Armiñán, decana de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y Carlos Hernández-Sanjuan, letrado asesor de la FAPE, y moderada por Lidia Sánchez Yanel, miembro de la Junta Directiva de la Federación. La importancia del título universitario para ejercer, así como la definición de qué es profesión y qué potenciales a desarrollar ofrecen las corporaciones colegiales estructuraron el debate.

El anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales (LSCP) y la política liberalizadora del Gobierno a este respecto, junto al reto de la convivencia entre asociaciones y colegios profesionales —Gonzalo Múzquiz dio algunos ejemplos exitosos, como los protagonizados por las asociaciones de ingenieros que, al convertirse en colegios profesionales, optaron por la convivencia— centraron una mesa redonda donde los representantes de los distintos sectores abogaron, sobre todo, por trabajar en invertir esfuerzos en la defensa de la profesión periodística. Pérez Armiñán destacó, entre las muchas ventajas de reforzar la profesión a través de la creación de colegios profesionales, la necesidad de aplicar un código deontológico unitario para todos los periodistas.


Impulso colegial

La FAPE acordó en su Asamblea Extraordinaria, celebrada el segundo día de este evento, impulsar el proceso de creación de los colegios profesionales de periodistas con el objetivo de «dar un salto en la ordenación de la profesión y mejor garantizar el correcto ejercicio de los derechos de libertad de información y expresión constitucionalmente protegidos». La Directiva de la FAPE ha apostado así por una «estrategia común» para conservar la cohesión del colectivo, «pues sabemos que la división no beneficia a los periodistas ni, por supuesto, a los destinatarios de su trabajo, que son los ciudadanos».

El documento aprobado por esta Asamblea contempla la creación de una Mesa Profesional FAPE-Colegios, encargada de velar por el cumplimiento de los convenios que articularán las relaciones entre asociaciones y colegios profesionales, la resolución de eventuales conflictos y la elaboración de estrategias coordinadas. Además de los ya históricos colegios de Cataluña y Galicia, en el mapa actual de los colegios profesionales de periodistas en España, Andalucía y Murcia han sido los últimos en iniciar su andadura; Castilla y León y País Vasco prevén su construcción para antes de que finalice el año, mientras que Castilla-La Mancha, La Rioja y Navarra avanzan en los primeros trámites. Por su parte, Madrid ha presentado la solicitud y Extremadura planea hacerlo próximamente.