La fecha límite de transposición de la Directiva de Servicios expiró el pasado 28 de diciembre, pero la Comisión Europea ha decidido no hacer un anuncio oficial, lo que resulta sorprendente después de haber insistido en la importancia de esta Directiva en el para la estimulación del entorno económico europeo. La explicación del silencio de la Comisión radica en el hecho de que la mayoría de los miembros de la Unión Europea no han implementado la Directiva en cuestión a sus legislaciones en el plazo marcado. Tan solo once miembros -entre ellos, España- han completado su proceso de transposición. Los países que faltan deberán tenerla a punto en el primer cuatrimestre del 2010. En las próximas semanas se celebrará un “ejercicio de evaluación mutua” con el propósito de identificar las diferencias entre los procesos de implementación y corregirlas, en el caso de que sea pertinente.