Unión Profesional

 

24 / 04 / 2008

La Inversión Socialmente Sostenible, rentable y socialmente útil

La Inversión Socialmente Responsable (ISR) no termina de despegar en España. Representa tan solo un 1 % del total, muy por detrás de países como Gran Bretaña o Francia. Algo «paradójico» si se tiene en cuenta la evolución positiva que en España está teniendo la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE). Así lo expresaba Ramón Jáuregui, secretario General del Grupo Parlamentario Socialista y su portavoz en la subcomisión para promover y fomentar la RSE, durante las III Jornadas de Inversión Socialmente Responsable en España que organizó el Banco Santander y Santander Asset Management el pasado 23 de abril.

Jáuregui entiende que hay tres factores que justifican dicha «paradoja»: la falta de oferta a los ahorradores e inversores; el prejuicio sobre la rentabilidad que generan estas inversiones y, en tercer lugar, la ausencia de políticas públicas. Algo en lo que coincidió con el director General de Santander, Juan Rodríguez Inciarte, que retó a las administraciones públicas como potenciales impulsores de esta política, al igual que ha ocurrido –explicó- en Francia a través de la inversión en ISR de parte de los activos de la seguridad social.

Para Inciarte, los tres pilares sobre los que debe pivotar la estrategia y acción de las compañías son clientes, empleados y accionistas. Ramón Jáuregui matizó, en ese sentido, que si la empresa, a pesar de ese triángulo no es socialmente responsable, «no será competitiva».

La ISR, según Inciarte, debe cumplir dos premisas básicas: voluntariedad y transparencia.
Durante la jornada se plantearon fórmulas y propuestas para tratar de «legitimar» el sistema, en palabras de Jáuregui quien propuso trabajar en tres líneas: administración pública, sector financiero y medios de comunicación.

Para el primero de los agentes, planteó, además de lo comentado, unas políticas fiscales más favorables, a pesar de que no resulten viables en el esquema político del ministro de Economía, Pedro Solbes. El sector financiero, por su parte, debería de estimular la creación de productos y mejorar los estándares de gestión ética de los productos ISR. Por último, los medios de comunicación, que también fueron mencionados por Ramón Jáuregui como actores relevantes en este empeño. Solicitó así una mejora de la información sobre estos temas, así como una información más «objetiva y crítica con el comportamiento de las empresas». Para Jáuregui, la prensa económica tiene que ser «tan crítica como la prensa política, porque eso nos hace mejores».

La escasa información sobre estos productos vino avalada por un Estudio que presentaron Economistas Sin Fronteras, según el cual el 50,6 % de los consumidores asegura no haber contratado estos servicios porque no los conocía.

En las jornadas colaboraron entidades como la Fundación Pablo VI, Economistas Sin Fronteras y Unión Profesional.

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